Recibimos una colaboracion del Sr Rolando Hess, acerca de los alemanes del volga. La compartimos y agregamos tres ciudades mas a nuestra seccion de Ciudades Hermanas: Dehler, Hölzel y Kamenka

De estas tres ciudades vinieron mayoritariamente los alemanes del volga que se asentaron en Las colonias cercanas a nuestra localidad

ALEMANES DEL VOLGA

Recopilación:Rolando Serafín Hess. (Nieto de alemanes del Volga). Mayo 2006.

INTRODUCCION

Nuestros antepasados emigraron de Alemania a Rusia en 1764 y se establecieron a orillas del Río Volga. En 1877 decidieron volver a emigrar y eligieron como residencia definitiva países como Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina.

Sus descendientes nos sentimos argentinos y anhelamos construir un ciudadano que aúne las cualidades más salientes del germano – iniciativa, fuerza de voluntad y capacidad de realización-, con la fogosidad del latino, para obtener un “prototipo de argentino”, gestor de una Nación desarrollada y con un porvenir venturoso para el bienestar de la generación presente y las del futuro.

Este objetivo constituye nuestro más caro anhelo, y por ello la actual generación ha mezclado generosamente su sangre con la latina, no habiendo ya prácticamente ningún hogar joven en el cual esta afirmación no sea una realidad; mas no debemos olvidar lo que fuimos porque también somos conscientes del apotegma que nos dejara el Presidente Nicolás Avellaneda: “Los pueblos que olvidan sus tradiciones, pierden la conciencia de sus destinos”

Así, integradas en un “ser tipo” la Argentina afrontará confiada su porvenir; pero no nos contentemos con los laureles conquistados por nuestros antepasados. La Patria es una vivencia, en donde cada generación lleva la antorcha de su destino; por ello debemos convencernos íntimamente que la concreción de ese destino es la obra nuestra de cada día, en la cual cada uno debe dar lo mejor de sí, en esfuerzos en un accionar continuado e inteligente, dentro de la esfera de sus funciones, para hacer permanentemente a esta Argentina que soñamos. (extraído de “los Alemanes del Volga” de Popp y Dening-prólogo-.

La llegada de inmigrantes europeos en la segunda mitad del siglo XIX es un fenómeno que ha incidido hondamente en la vida argentina. Sin lugar a dudas, ello originó una nueva fisonomía al hombre argentino, explicación cabal de las diferencias sociológicas que presenta hoy nuestra patria con respecto al resto de los países latinoamericanos.

Leoncio de la Barrera, quien ha visitado los pueblos de los descendientes del Volga en nuestra Patria dice:”Nuestro país ha tenido en el desenvolvimiento agrícola y en la vida moral un valioso aporte de los Alemanes del Volga. Ellos han demostrado actividad, contracción y abnegación a sus labores y son de un espíritu realizador, amalgamando todo ello a un acentuado sentimiento religioso y plena devoción al hogar, casi como a un templo; ejemplo de dignidad privada robusteciendo la dignidad pública. Ellos llegaron a nuestras playas hospitalarias como éxodos de un gobierno opresor –zares- en sus lides laborales y aún en sus creencias religiosas. Pero venían tan sana y notablemente inspirados que bien podían haber dicho como presentación: “venimos de muy lejos, venimos de la adversidad, pero en nuestras mentes con el ideal del trabajo en la realización fecunda de la tierra generosa; en nuestros corazones con la cristiana hermandad y como escudo el anhelo de nuestros hogares cimentados con la religión católica “.


IDIONSICRACIA DE LOS ALEMANES DEL VOLGA

“ ....nuestros antepasados han sido registrados en nuestra literatura desde su comienzo, valga, por vía de prueba, este párrafo tomado de de la obra de Estanislao Zeballos: “Viaje al país de los auracanos”...son de raza fuerte y emprendedora, de carácter fácilmente amoldable a la nueva vida holgada y culta en que entran bajo excelentes auspicios”.

Comprobar el sublime heroísmo de esos hombres del agro y del trigo , que pueden ostentar títulos muy hermosos, como son sus numerosos hijos, sus manos callosas y su corazón henchido de amor a nuestra Patria, a cuya grandeza han contribuído tan eficazmente. Forman un pueblo que se caracteriza por su gran espíritu de trabajo, por su amor al orden y por el más profundo respeto a las autoridades constituídas. Su lucha para cooperar en la consolidación de los grandes destinos del país ha sido constante y efectiva, siguiendo los dictados de una vocación noble.”

“Se distinguen por su carácter firme, por la diligencia en todas sus cosas y su amor al trabajo” (Matías Seitz).

SISNTESIS HISTORICA DE LA COLONIZACION DE LOS ALEMANES DEL VOLGA

Cuando en 1762 tomó posesión del trono imperial ruso la zarina Catalina II, era la zona del Volga un desierto temido por la gente civilizada por hallarse bajo frecuentes incursiones de tribus salvajes y por ser región peligrosa poblada por toda clase de animales dañinos, agresivos y venenosos, como leones, osos, víboras, etc, que como es lógico pensar creaban una continua zozobra para aquellos que debían poblar el lugar.

La zarina Catalina II emitió una proclama ofreciendo los terrenos del país para inmigrantes, principalmente procedentes de Alemania. Habiendo poca aceptación en su primera proclama, dio inmediatamente otro manifiesto con la misma finalidad el 22 de julio de 1763 ofreciendo completa libertad y plenos derechos lo cual significaba que los futuros pobladores podían garantizar la conservación de su religión, de su idioma, tener sus escuelas propias, ejercer sin control del estado su propia administración de las colonias, sus sociedades, su justicia, etc., con el derecho también de vivir siempre agrupados en colonias, para una mejor defensa.

Aparte de las ventajas señaladas quedaban libres de la obligación del servicio militar, no solamente los emigrantes como tales, sino también sus descendientes por tiempo indeterminado. Notándose en la población alemana interés por instalarse en el lugar señalado, en el Volga, fueron enviados emisarios rusos, a fin de proponer a las familias las ventajas señaladas y persuadirlas o inducirlas para radicarse en Rusia.

Considerando todo el proyecto de la zarina, comprendieron los futuros emigrantes que podrían vivir en un estado completamente independiente dentro de otro estado: el estado de las colonias Alemanas dentro del estado Ruso.

CAUSAS DE LA EMIGRACION ALEMANA

Por la nefasta guerra que se prolongó por espacio de 30 años, desde 1618 hasta 1648, y que tuvo la desastrosa consecuencia de reducir los 25 millones de habitantes, que entonces poblaban la nación alemana a la exigua cantidad de 4 millones, quedando el país en una ruina total. También por la guerra de los Siete Años, desde 1756 hasta 1763, se había nivelado la población igualando a todos sus habitantes en una misma y única categoría: la de la pobreza y la miseria.

La guerra de los Siete Años fue causal decisiva en nuestra historia temeraria. Sus consecuencias funestas quebraron la resistencia física y moral de nuestros antepasados. Cuando la lucha aún estaba encendida, ya los nuestros iban dejando su querido suelo y buscaban la paz en otra región alejada del orbe: casi toda Europa estaba invadida por la fiebre de la emigración.

No podía entonces causar extrañeza el éxito que lograron los agentes del imperio ruso, enviados para provocar la decisión en muchos alemanes, a fin de que se trasladaran a aquel país.

LLEGADA DE LOS ALEMANES AL VOLGA

Así, desde 1764 a 1767, un numeroso contingente de alemanes decidió fijar su residencia en territorio ruso con la segura esperanza, dadas las promesas formuladas, de poder disfrutar de una vida más tranquila y más cómoda. Por lo tanto, desde distintos puntos se iniciaron movimientos de traslado, predominando los habitantes del Rhin, Baviera, Baden, Schwaben, etc, quienes a través de Lübeck y el famoso corredor polaco de Danzing hasta San Petersburgo, marcharon a Rusia para instalarse definitivamente en ambas márgenes del caudaloso Río Volga.

Algunas de las familias emigradas hubieron de emplear un año entero en su viaje desde su salida hasta su llegada, exponiéndose a numerosos inconvenientes de todo orden. Es de imaginar las dificultades creadas por la carencia absoluta de caminos y por ser lugares desiertos.

Según los datos más ajustados a la realidad, se instalaron en aquel lugar y cerca de la ciudad de Saratov, que en aquel entonces contaba con diez mil habitantes. Se calculan unas ocho mil familias alemanas que sumaban un contingente de 27000 personas.

De acuerdo a un sistema que se empleaba en la corte Imperial Rusa para con todos los extranjeros que se radicaron en la zona del volga fueron llamados siempre “los extranjeros alemanes”. Todos los que llegaron en el primer momento y quienes los siguieron fueron obligados a labrar la tierra cedida, que se componía de una extensión de 350 km de largo y 200 km de ancho, a una y otra orilla del citado río Volga.

Casi la mitad de ellos no eran precisamente agricultores; los había de distintos oficios, artesanos, maetros e inclusive militares.

El comienzo fue muy difícil y el inesperado asedio de las tribus errantes procedentes del lado oriental fue un capítulo terrible. Apenas transcuridos cinco años después de cumplidas las radicaciones originales y desde 1772, los jóvenes agricultores –ante la escasez de campos- comenzaron con la expansión de las colonias. Es así que en el transcurso de 127 años, los hijos y nietos de los primitivos inmigrantes, lograron agregar otras 91 aldeas más. Al llegar al cambio del siglo, dicho pueblo germano, independiente y fiel a sus tradiciones, disponía de 195 aldeas con sus respectivos campos.

Cuando los alemanes comenzaron con la colonización en el siglo XVIII, su situación económica era bastante uniforme: todos eran pobres. Pero después de un siglo y medio se notaban muchas diferencias en riqueza. El pueblo sujeto a un injusto sistema periódico de “redistribución” de las tierras fiscales, llamado MIR, sufrió sus consecuencias. Era una experiencia rusa que produjo desaliento e indujo a la negligencia a muchos de nuestros colonos. Merece agregarse que uno de los motivos del empobrecimiento lo constituía la descendencia femenina en un hogar de colonizadores, ya que el código legal mencionado, sólo asignaba el derecho de obtener tierras fiscales a los habitantes masculinos de la aldea. De esta manera, la familia con muchos hijos varones y dotadas de ambición, habían logrado un notable nivel económico.

Las industrias caseras las constituían los telares, produciendo telas de algodón y/o lana. Además se encontraban en funcionamiento talleres que se dedicaban a fabricar máquinas limpiadora de cereal, de lana, ruecas, muebles, carros, implementos agrícolas, fieltro...., y en gran cantidad la fabricación de calzado y las botas de fieltro, irreemplazables en los largos meses de nieve.

Pero una de las industrias básicas de los alemanes del Volga fue siempre la preferida: la molinera. La molienda de trigo o sea la producción de harina, llegó a tal magnitud, que a principios de este siglo se elevaba a medio millón de toneladas de cereal (trigo, centeno, etc,),

En cambio, el aspecto educacional no guardaba relación con el potencial económico de esos alemanes; un pueblo dependiente y separado de su Alemania natal, no lograba obtener los maestros necesarios para dar a sus hijos una instrucción básica sólida. Además, al vencer los 100 años de privilegio real en Rusia, el gobierno exigió el aprendizaje del idioma ruso, lo cual significó una distorsión negativa.

El nivel de la instrucción popular dependía mucho de la situación económica de la región, ya que los colonos alemanes debían sostener sus propias escuelas y academias especializadas. Para comprender la real situación de los alemanes que fuerona a colonizar el Volga, después de permanecer en tierra extraña un siglo y medio, no debemos olvidar que nuestros antepasados fueron injertados como hombres libres en una sociedad de “siervos”. El estado de servidumbre, prevaleció en el imperio hasta 1863, o sea que se mantenía aún un siglo después de su llegada. Ello fue muy negativo para las generaciones germanas nativas en el Volga, ya que el medio ambiente, en ningún caso exigía una instrucción mayor: con solo poseer conocimiento elementales en lectura, escritura y aritmética, uno llegaba a destacarse y sobresalir entre los nativos analfabetos.

Este pueblo desprovisto de recursos a su llegada, había progresado mucho; tanto es así que por diversas causas, algunos agricultores acumularon ingentes fortunas y otros continuaron en las colonias como sirvientes de éstos. Las diferencias sociales cambiaron la vida de este pueblo y ya no eran inofensivos colonos, sino una comunidad económicamente poderosa (Popp-Dening).

MOTIVOS DE LA EMIGRACION HACIA AMERICA

Mientras quedaron en pie las concesiones extraordinarias hechas a los colonos del Volga por Catalina II... “a cada familia por donación del gobierno se le otorgaba 30 hectáreas que distribuían de la siguiente manera: 15 para agricultura, 5 para quinta, 5 para bosques que debía producir la leña para la casa, patio y jardín. El desenvolvimiento de todos aquellos colonos tuvo un desarrollo laborioso y pacífico, característica por las cuales se habían hecho acreedores al respeto del gobierno y de los nativos rusos ortodoxos.

Durante el siglo de absoluta libertad no hubo asomo de ningún germen de rebelión contra las autoridades del país. Pero como los zares que sucedieron en el trono a la zarina protectora de sus connacionales determinaron que fuera por 100 años la vigencia de las ventajas otorgadas, y no por tiempo indeterminado como se estableció en un principio, empezó a crearse un estado de malestar general que, como sombría perspectiva, invadió todos los ánimos.

Ante la situación que se volvía cada vez más incierta para el futuro de los colonos, éstos empezaron a buscar posibles soluciones a problemas tan serios como el éxodo en masa o la permanencia con carácter de esclavitud, bajo la autoridad de un gobierno que de ninguna manera concebían ellos.

Los cuatro motivos principales que indujeron a muchos colonos a dejar las colonias en forma definitiva fueron:

1°. Servicio militar: al difundirse la noticia de que el zar Alejandro II dejaba sin efecto la promesa formal de eximir a los colonos alemanes y a sus descendientes del servicio militar obligatorio, el impacto fue terrible (con el sofisma de que para los rusos el concepto de “tiempos eternos” se limitaba sólo a “cien años”, los colonos se sintieron defraudados y nuevamente engañados por los rusos; tener que abandonar –por primera vez- sus aldeas para alejarse miles de kilómetros durante 5 ó 7 años que duraba el servicio militar, era algo inadmisible)

Los jóvenes dedicados únicamente a la labranza de las tierras y a sus iglesias, no conocían otra cosa que su aldea o colonias vecinas. No es de extrañar, que cuando los primeros reclutas salían de sus aldeas, las campanas eran echadas a vuelo y la multitud los acompañaba por un largo trecho con lágrimas en los ojos.

Todo un drama, tal vez exagerado, entre los pacíficos colonos que al partir para el cumplimiento del servicio militar, se consideraban perdidos. Con ello comenzó la desconfianza hacia todo aquello que provenía del gobierno ruso.

2°. Escasez de campo: tal como está mencionado el sistema MIR o sea la permanente redistribución de las tierras por períodos decenales en cada comunidad (aldea) provocaba una sensible disminución –por el aumento vegetativo- de asignación de tierra por habitante masculino; no obstante las dos ampliaciones otorgadas por la Corona, el crecimiento de la población fue tan intenso, que en la Bergseite (ribera derecha del río Volga), en 1798 aún correspondía a cada habitante un promedio de 16 has, pero en 1869 dicho promedio alcanzaba a 1,6 has por cabeza.

A partir de 1870 el gobierno ya no cedía campo en el Volga a los alemanes. Quien necesitaba tierra para cultivar tenía que buscarla en Siberia en la Rusia Asiática.

El gobierno Ruso alarmado por el crecimiento y la expansión alcanzada por nuestro pueblo, en ningún momento se opuso a la emigración de sus descendientes. Incluso les otorgó diez años para salir libremente del país.

3°. Política de rusificación: nuestro pueblo se había mantenido totalmente ajeno al sistema de la vida y cultura rusa hasta entonces. Quebrada las promesas de Catalina II en lo relativo al servicio militar y reducidas las atribuciones administrativas y judiciales otorgadas a las colonias de los alemanes del Volga, no cabía duda que se avecinaba lo peor. La poca autonomía de la cual aún gozaban en sus aldeas fue completamente abrogada en 1876. Muy pocos conocían el idioma ruso y los vínculos con los nativos era casi nulo. Quien pensaba quedarse debía comenzar de nuevo y someterse a dicho tren de asimilación a un pueblo que muy poco antes había salido del estado de servidumbre, con modos de vida tan distintos. Era suficiente razón para buscar nuevos horizontes en la emigración.

4°. Motivos menores: ante un panorama tan incierto y difícil, se agregaron años de sequía y sin cosechas y ello aumentó la aflicción y desesperación de nuestros colonos al máximo. Citemos también el influjo negativo que siempre tuvo sobre nuestros antepasados la crudeza del invierno ruso.

Finalmente, ante ese cúmulo de difilcutades que se interponían en la vida habitual en Rusia, también surgió el temor de una eventual restricción a la libertad de culto, o de conciencia, o la imposición lisa y llana de la exigencia de adoptar la religión ortodoxa oficial de Rusia (Popp-Dening).

De tal manera los colonos perdían la libertad que les era tan cara y que consistía en profesar su culto, la propia escuela, idioma y justicia, la exención de todos los impuestos y el servicio militar.

EL MOVIMIENTO DE EMIGRACION

La acumulación de difilcutades que repentinamente se presentaban ante los pobladores de las colonias del Volga y frente a la negativa de las autoridades imperiales en otorgar otra ampliación de tierras, no cabía otra salida sino buscar nuevos horizontes en otras partes del mundo. En honor a la verdad la Corona ofrecía tierras nuevas para cultivar en el Cáucaso y en los confines de Siberia, pero se necesitaba un temple de acero para largarse tras esa nueva aventura y muy pocos tomaron ese camino y buscaron ocupación en las ciudades. Mas ello no solucionaba el problema de nuestros colonos (Popp-Dening).

Varios gobiernos americanos conocedores de tal situación se interesaron y enviaron sus agentes hasta la misma Rusia. El gobierno de Estados Unidos, a donde afluía un núcleo importante de emigrantes europeos impuso condiciones: para los jóvenes, moralidad, vigor, salud y cierta cantidad de dólares por cabeza, para los ancianos, disponer de dólares en cantidad suficiente para pasar holgadamente la vejez, o si no, con hijos o parientes que lo garantizaran. A los atacados por enfermedades contagiosas, contraídas antes o después de la salida de Rusia, se les prohibía la entrada al país y debían repatriarse al país de origen.

El gobierno de Brasil era menos exigente. Deseoso de poblar los vastos campos de su entonces colosal Imperio, enviaba agentes que hacían propaganda para la emigración a aquel país. Estos agentes eran bien recibidos. Sus promesas que no eran de desechar y convencieron a muchos.

Estas eran: pago de gastos desde la salida de las colonias hasta arribar a Alemania al puerto de embarque que podía ser Bremen o Hamburgo; pago del pasaje marítimo hasta un puerto de Brasil; pago de los gastos hasta destino; entrega de campos cultivables pagaderos en cuotas, entrega de implementos agrícolas y de una suma de dinero equivalente a la mantención de la familia por dos años. Tales condiciones favorecieron a muchas familias pobres, que de lo contrario nunca hubieran podido salir de Rusia. El gobierno argentino se mostraba menos interesado en aquella emigración de los alemanes del Volga. Prefería la española o italiana. No obstante no perdió la ocasión de buscar una solución al problema.

Expuestos los motivos de la emigración hacia América y terminado el plazo de las concesiones favorables, vigentes hasta ese entonces, los colonos aprovecharon los diez años siguientes, en que volvieron a subsistir las condiciones anteriores, para preparar todas sus cosas y emprender la marcha con rumbo hacia nuevas tierras de promisión. Como primera medida en una reunión en que participaron numerosos colonos, fue designada una comisión de tres personaspara viajar a Brasil, comprobar personalmente las condiciones de ese nuevo país.

El jefe de la comisión a su regreso informó a sus connacionales:

Brasil es un país más extenso que Rusia. Tiene mucho más terreno para ser arado y sembrado, cuenta con grandes y numerosos ríos, arroyos; frondosos bosques; se producen lluvias periódicas y exixte un clima caluroso. En nuestra permanencia en aquel país nos hemos encontrado con un señor de apellido Basgall, que hacía varios años se había radicado en esa zona y que también había estado en la Argentina. El señor Basgall en su estada en la Argentina había comprobado en la provincia de Santa Fe y luego en la provincia de Entre Ríos, la productividad de sus tierras, habiendo presenciado las interesantes tareas de la siembra y cosecha de cereales, especialmente el trigo que es la especialidad que nuestros colonos aún residentes en el Volga vienen buscando en tierras sudamericanas.

Como en la época no existía la facilidad de la imprenta de nuestros tiempos...el medio de comunicación era la palabrahablada. Por esa razón en las colonias más pobladas se reunían grandes contingentes donde un encargado explicaba los detalles de lo que pronto se iniciaría o sea una emigración en masa.

Así llegó el día que todo estuvo listo para poner en práctica la resolución decisiva de marchar. Se dirigieron a la iglesia para confesarse y al día siguiente se celebró la Misa Solemne (El Amt) que fue cantada por los presentes y tenía por fin implorar la protección de Dios para el viaje. Cuando el sacerdote pronunció la palabra adiós, todos los ojos se humedecieron por la emoción de la separación. Terminada la misa se reunieron todos frente al templo donde el sacristán organista y el Vorsteher (jefe de la comunidad) presentaron al coro que desde las gradas de la iglesia entonó en nombre de la comunidad la canción de despedida que entre otros conceptos decía:

“Ha llegado la hora de la partida

Emigráis a América con mujer e hijos

No nos olvidéis.

Por última vez

Ven dadnos la mano

Porque no nos veremos más (Seitz).

Todos, seguidamente recibían una bendición personal y el coro de la iglesia entonaba las canciones tan caras al corazón de los emigrantes. Ya los esperaban los carruajes con los caballos atados que los conducirían a Saratov. Previamente y en doloroso silencio, fue tomado el desayuno –el último en el Volga-, siguiendo luego las despedidas de familiares y vecinos en sollozos y llantos. Pasaron por el camino del cementerio y luego llegaron a la Cruz Mayor que señalaba la entrada a la aldea donde la columna de carros se detuvo para persignarse reverentemente ante la misma, en un postrer adiós..

Los Protestantes, cumplían actos similares que diferían en la forma pero tenían el mismo sentido; las numerosas comunidades de hermanos evangélicos disponían reuniones especiales –días antes de la partida-, para animar y fortalecer la fe de los que emigraban.

Una de las costumbres de nuestro pueblo fue la de pedir la bendición del padre antes de partir, acto lleno de emoción del cual tomaban parte todos los vecinos. Muchos de los que partían eran personas mayores con padres ya ancianos, quienes les imponían temblorosas sus manos con toda ternura y por última vez.

Ya un tiempo antes todos los emigrantes solicitaban su pasaporte familiar, que estaba gravado con una tasa de doce rublos.

Quienes optaban por salir se dirigían en primer término a Saratov, ubicada en la ribera derecha del Volga, el cual debía ser cruzado previamente por los de la Wiesenseite (terreno llano) situada en su margen izquierda. En la estación de Saratov tomaban el tren para dirigirse hacia el puerto de Bremen o Hamburgo por vía Wershbolovo-Eydkuhnen- Berlín. El hecho de tener que cruzar el río Volga ya significaba para muchos un hecho único en la vida.

Cada vez que concluían con éxito un viaje parcial se reunían para agradecer a Dios la protección dispensada. Desde Saratov se sucedían diariamente experiencias llenas de nuevas sensaciones.....muy pocos conocían un tren y el gobierno ruso puso a disposición uno especial.

Finalmente después de siete días de viaje en tren llegaron a la patria de sus antepasado: Alemania.

Reinaba gran expectativa entre los viajeros al llegar al país en donde todos serían como ellos.....reinaba una indescriptible alegría y los músicos extraían sus acordeones para ejecutar las mejores melodías alemanas (Popp-Dening). Hubieran deseado contemplar muchas cosas de Alemania, tan caras a su corazón por la sangre que corría por sus venas, pero el tiempo los apremiaba y el barco ya los esperaba en el puerto.

El millar de pasajeros que habían salido del Volga pensaba radicarse en Brasil. En la población de Eydkuhnen tuvieron una información contraria, que si bien no les hizo cambiar de opinión, les introdujo alguna duda. Una vez llegados al puerto de Bremen diversas asociaciones alemanas se hicieron cargo de su alojamiento y mantención y mientras tanto recogían informes sobre el Brasil y muchas veces informes de que ese país no tenía tierras aptas para el cultivo de trigo. Cundía la incertidumbre pero el conductor Däning los conformó al proponerles que en caso de que el Brasil no fuera un país con tierras y clima apros para sembrar trigo, proseguirían hasta la Argentina. Eran épocas en que ambos países se disputaban el ingreso de colonizadores europeos a sus respectivos territorios.

Todavía quedan muchos puntos oscuros en la historia de este pueblo de peregrinos: pero lo importante es su presencia real y efectiva en el país desde enero de 1878, cuando inician su constante y proficua labor en pro de la Nueva Patria: Argentina.

SITUACION DE LA ARGENTINA EN LA EPOCA DE LA INMIGRACION ALEMANA

Al llegar al país los alemanes del Volga , era presidente Nicolás Avellaneda (1874-1880).

• Marco Social: el país apenas sobrepasaba los dos millones de habitantes, de los cuales la mayoría eran analfabetos. Un par de años antes de la llegada se establece la Comisión Nacional de Educación, se crea el Coservatorio de Música de Buenos Aires y nace el Círculo Médico Argentino. En 1878 se producen las primeras huelgas obreras . En el mismo año el país celebra el centenario del nacimiento del general San Martín, mientras las mujeres porteñas exhiben su belleza y gracia que promueven elogiosos comentarios en el exterior.

• Marco político y cultural: en 1876 los malones significan aún un serio problema para el gobierno siendo batidos 6300 salvajes cerca del fuerte San Martín. Los indígenas estaban bajo el mando de Namuncurá, Pincén y Mariano Rosas. A pesar de las derrotas representan una gran amenaza para la extensión de la civilización en el centro y sur de la provincia de Buenos Aires.

El partido Autonomista fundado por Adolfo Alsina, adquiere cada día más importancia con su tendencia popular y que pocos años después desemboca, dirigido por Aristóbulo Del Valle y Leandro N. Alem, en la Unión Cívica Radical.

En 1877 muere en Inglaterra Juan M. De Rosas y el gobierno bonaerense prohibe las honras fúnebres.

Se nombra la Comisión Popular para repatriar los restos del general San Martín.

Se crea en 1878 la gobernación de Río Negro y el presidente Avellaneda confía el Ministerio de Guerra y Marina al general Julio A. Roca, el cual con 6000 hombres liquida en 90 días el problema del indio en el sur en el año 1879. Fueron épocas difíciles para una República que recién se ordenaba políticamente.

• Marco económico: el presidente, doctor Nicolás Avellaneda, había dispuesto medidas acertadas propiciando la colonización de las pampas vírgenes con agricultores europeos, aunque la región que circundaba a Buenos Aires hasta una profundidad de 200 km ya estaba ocupada por grandes terratenientes latifundistas cuyos antepasados se habían beneficiado con la famosa ley de Enfiteusis Rivadavia.

La ley 817 del 19 de octubre de 1876, llamada de Inmigración y Colonización, fue uno de los pilares económicos que permitió proyectar la industrialización del país por el acopio de divisas que generó.

El 5 de octubre de 1874 la Argentina había quedado conectado por cable transoceánico con Europa y en el mismo año se exportó por primera vez carne congelada.

En 1875 el Congreso Nacional ordenó establecer dos cecas (casas de acuñar moneda).

Recién en los años de llegada de los alemanes del Volga, la Argentina comenzaba a satisfacer sus propias necesidades en lo relativo a producción agrícola. Debemos tener en cuenta que durante la presidencia del Dr. Avellaneda todavía la producción ganadera representaba el 93 % y la agrícola el 2,3% del total de las exportaciones. La conquista del desierto significó una ampliación de infraestructura para la economía básica.

Eran tiempos en que la Argentina se desprendía de la herencia colonial para transformarse en potencia productora y luego industrial. La economía nacional comenzaba a incorporar la tecnología europea y nuestro pueblo contribuyó en gran medida a ello. Así como había transformado la estepa del Volga en el granero de Rusia, se esperaba de él el mismo milagro en las pampas argentinas (Popp-dening).

LA COLONIZACION EN LA ARGENTINA

Estando instalados en Brasil, reconocieron que tanto la tierra como el clima, no eran aptos para el cultivo de cereales, con especialidad el trigo.

Un alemán del Volga, de apellido Basgall, que había visitado la Argentina anteriormente, aseguró que éste era el único país de Sudamérica que llenaba la finalidad de la agricultura y ganadería. Entonces la comunidad alemana residente en el país del café designó una comisión formal para que oficialmente y en su representación, viajara a la Argentina, a los efectos de comprobar aquella realidad.

La misión fue coronada por el más franco de los éxitos debido a la incomparable buena disposición del gobierno argentino. Se tradujo al alemán un proyecto de colonización ya anteriormente confeccionado y lo entregó a la citada comisión. El proyecto constaba de 16 artículos, en el que se ofrecían grandes ventajas a los colonos.

Los colonos aclararon, en su nombre y en el de la comunidad que los había enviado, que viéndose en la obligación de abandonar la nación donde habían nacido resolvieron ir al Brasil donde a esta altura de los tiempos ya se hallaban de 700 a 800 personas, o sea unas doscientas familias, debiendo llegar próximamente las que aún permanecían en la región del Volga. “Pero dado el clima y otros factores de aquel país, hemos decidido radicarnos en la Argentina, porque aún no estamos ligados por contrato definitivo al gobierno del Brasil. Nos mueve a realizar la gestión de establecernos en este país las múltiples ponderaciones que se nos han hecho sobre las ventajas innegables de esta república sobre el imperio lusitano, pero las finalidades que perseguimos es dedicarnos en gran escala a las tareas agropecuarias, principalmente para el cultivo del trigo”.

FORMALIZACION DEL CONTRATO

El Comisario General de Inmigración, reunido con la comisión enviada, formalizó el contrato definitivo con los Alemanes del Volga, el cual consta de 16 artículos en los cuales se contemplan las múltiples ventajas de que gozarían los colonos una vez instalados en el país, pudiendo participar de todos los derechos de los habitantes de la Nación, siempre que se sujetaran al espíritu de la ley.

Las ventajas son de orden espiritual, por medio del ejercicio de su religión, con culto libre; de orden cultural, por medio de la enseñanza en las escuela que el gobierno pondrá a su disposición; de orden económico, por medio de la cesión de tierras que deberán cultivar.

En un principio el gobierno facilitó los medios necesarios para la iniciación de la colonización.

Este contrato fue firmado en la ciudad de Buenos Aires el 3 de septiembre de 1877.

INTERVIENE EL PODER EJECUTIVO

Buenos Aires, 19 de septiembre de 1877.

“El Poder Ejecutivo de la Nación se dirige al Cogreso Nacional para manifestar:

“En el Ministerio respectivo se registra una solicitud de una comisión representativa de 200 familias llegadas desde las orillas del Volga, con el próposito de ubicarse en Sudamérica, encontrándose provisoriamente en Brasil. En la aludida solicitud se ruega al gobierno argentino quiera tener a bien permitir la emigración de esas familias y otras muchas y darles la ayuda indispensable para poder consagrarse a las tareas de la agricultura en la seguridad que sabrán cumplir con las cláusulas que se establezcan, lo cual sin duda será un gran beneficio para la Nación garantizando que en un futuro muy próximo les seguirán otras familias, las que esperan tener la seguridad de ser recibidas en la República Argentina.

El Poder Ejecutivo, por economía, proyectaba transferir para una ocasión más oportuna las tratativas. Pero dado el interés que ha despertado la propuesta, que representa una ventaja nacional, ha decidido abocarse a un maduro examen del caso para presentarlo como un proyecto de gran importancia, requiriendo la sanción legal correspondiente.

La razón verdadera que movió al gobierno a un cambio de opinión es que se trataba de un aumento considerable de población que a nuestra colonización podría darle un impulso vigoroso. Dado el carácter serio de la raza germana, se puede abrigar plena esperanza de que los inmigrantes del Volga llenarán cumplidamente el cometido que se propone en este país (Seitz).

EN ARGENTINA

El primer grupo de los que se hallaban en el Brasil arribó a Buenos Aires el 24 de diciembre de 1877 y pocos días más tarde se dirigió a Hinojo, partido de Olavarría, para instalarse en terrenos de colonización nacional. Trece días más tarde llegó otro grupo que venía directamente del Volga, sin hacer escala en ningún otro país, y que, tras pasar una breve temporada en Buenos Aires para ultimar detalles, se radicó en la provincia de Entre Ríos.

COLONIA MADRE: COLONIA HINOJO

Hinojo, situada en el centro de la provincia de Buenos Aires, es la colonia madre de los inmigrantes de habla alemana en la Argentina. El viaje lo realizaron en tren hasta Azul (punta riel, en 1878).los restantes 35 km, en carros. La fecha fundacional es el 5 de enero de 1878. Fueron provistos de tierras y semillas, a condición de pagarlas más tarde. Desplegaron una actividad tan intensa en sus labores que ya al año siguiente fueron despachados por el gobierno los primeros títulos de propiedad. En poco tiempo alcanzaron un relativo bienestar, pudiendo edificar su iglesia y escuela parroquial.Cuando las familias fundadoras llegaron a Hinojo se encontraron con casillas ya instaladas. Por suerte era verano. El gobierno les cedió para roturar las tierras tres caballos y un arado. Ya estaba efectuada la división de las chacras. Recibían un número de chacras de acuerdo a la cantidad de hijos varones.Se abocaron de inmediato a construir sus propias casas en reemplazo de las casillas. El pequeño grupo de ocho familias que fundaron a Hinojo, mantuvieron asidua correspondencia con paisanos del Brasil y Rusia, para invitarlos a trasladarse a la Argentina. De ello nació una corriente inmigratoria, que primero fundó la colonia Nievas en 1879 en las cercanías de Hinojo y tres años más tarde la colonia San Miguel, también a pocos km de la de Hinojo. El primer sacerdote que atendió la vida espiritual fue el jesuita padre Auweiler. Luego el arzobispo de Buenos Aires nombró cura párroco al saacerdote Luis Servett, que residía en Colonia Hinojo y visitaba periódicamente las Colonias San Miguel y Nievas. Al fallecer el padre Servett, los sacerdotes del Verbo Divino se hicieron cargo de la dirección religiosa, que hoy siguen ejerciendo.

De estas tres aldeas salieron contingentes para fundar más al sur las tres colonias de Coronel Suárez y de ahí continuaron fundando colonias en la Pampa..

Dicen Popp y Denig: “dejamos abierto un camino, nos contentamos de ir acumulando con trabajo duro y sin desmayos una obra positiva en bien del país. Por experiencia sabemos que la Patria somos nosotros mismo, todos los argentinos...y que sólo se realiza cuando todos ponemos el hombro día a día.

“venciste en la titánica pelea,

la tierra te entregó doradas mieses

y el cielo te inundó con sus delicias

sobre el sudado par de tus arneses.

Pobre de bienes, de esperanzas rico

Llegaste como humilde peregrino

Repletas de ilusiones las alforjas

Las duras manos, cuna de un destino

(extraído de “Hombres rubios en el surco”).

COSTUMBRES, TRADICIONES GERMANAS Y EXPRESIONES CULTURALES EN LAS COLONIAS.

No todos habían sido agricultores. En el grupo habían de diferentes profesiones liberales, maestros, e inclusive militares. Mas, en Rusia, todos fueron obligados a ejercer la agricultura.

La conservación del idioma vernáculo y de las tradiciones por espacio de dos siglos, ha motivado serios estudios etnólogicos y antropológicos. La permanencia en Rusia –casi incomunicados con Alemania y en colonias cerradas de un mismo credo- también tuvo gran influencia en la formación de este pueblo.

Si bien entre los descendientes de Alemanes del Volga se utilizan los antiguos dialectos para entenderse en la calle y en la intimidad de sus hogares, también entienden correctamente el alemán literario o académico.

Mientras el gobierno ruso no impuso su idioma nacional en la enseñanza, los colonos alemanes no le prestaron atención ni lograron aprender el mínimo necesario para mantener una sencilla conversación. Sus dialectos fueron mantenidos tan puros como los llevaron de Alemania.

Los alemanes, arrancados del centro de la civilización fueron marginados en los confines de la barbarie. Por ende tuvieron que crear su propia escuela filosófica.

Cada colonia tenía su escuela propia, el maestro era a su vez el sacristán de la Iglesia. Los cantos sagrados eran melodías alemanas muy antiguas que se fueron transmitiendo de generación en generación. Los hombres y jóvenes formaban coros y ejecutaban cantos de 3 y 4 voces sin haber estudiado música. El canto fue siempre, entre aquellas familias, uno de los factores principales que mantuvo la firme cohesión de las mismas. Hoy todavía se entonan en los hogares de esa descendencia, durante sus reuniones, los mismos cantos que los alemanes llevaron desde el Rhin al Volga y trajeron luego del Volga a la Argentina. Esas canciones traducen triunfos y derrotas, alegrías y pesares, son como una descripción de la propia vida, que a través de las generaciones van adaptando su significado a las realidades que ocurren y que tienen relación con el aspecto ético de la persona.

En el Volga al principio la vida espiritual fue atendida por franciscanos y capuchinos, luego dominicos, jesuitas y más tarde sacerdotes diocesanos de Polonia, que injustamente habian sido confinados en Siberia por los zares y luego liberados. Dada la circunstancia apuntada, fue fundado el Seminario de Saratov, que pronto se llenó de jóvenes estudiantes seminaristas de familias alemanas. De esta manera tuvieron su clero propio, al que le dieron gran importancia, por su espíritu profundamente religioso.

Era un verdadero espíritu de comunidad el que animaba y unía a los colonos del Volga. No se aceptaba el individualismo, que divide y separa a las personas, sino ese espíritu comunitario que tiene la saludable virtud de provocar la unión de las voluntades. En mérito a ello, antes de emprender la marcha hacia su nuevo destino, decidieron de común acuerdo tres resoluciones a las que daban casi la fuerza de un juramento: 1.- conservar siempre la religión, 2.- conservar el idioma original, 3.- conservar el sistema de vivir en colonias, para la mutua defensa y recíproca ayuda. Los descendientes de aquellos bravos antepasados han cumplido fielmente su palabra, cuya evidencia no se puede olvidar. Siguen siendo religiosos, que conocen su religión porque los padres se han encargado de inculcársela de viva voz, confirmándola con el ejemplo.(Seitz).

De la madre patria habían traído el sistema familiar del Patriarcado: es decir el reinado del padre más anciano en una familia.

Los hijos contraían matrimonio y no se alejaban del solar paterno. Por ello, el grupo familiar constituído , quedaba bajo la égida del más anciano, fuera abuelo o bisabuelo. Las resoluciones intrascendentes las tomaba el padre, pero las decisiones importantes incumbían al jefe. Los jóvenes casados sólo lograban su emancipación de la familia cuando por escasez de campo, se radicaban en nuevas fundaciones de colonias.

La inclinación hacia el matrimonio y la familia numerosa se explicaban fácilmente y por razones muy plausibles:a) la soledad en tierra extraña y la obediencia a las enseñanzas religiosas. b) el sistema MIR de redistribución cada diez años de las tierras comunales de acuerdo al número de varones de cada familia.c) por dignidad y estimación propias (Popp-Dening)

Cuando estaba en vista algún noviazgo, y como se conocían todos, ya se hacían cálculos de cuando sería la boda, y con tiempo la gente se preparaba para ello. Se elegía para ese menester un cuerpo de “invitantes”, quienes responsables de su misión y dignidad, se ponían su traje dominguero e iniciaban de dos en dos la recorrida de la aldea. Ninguna casa quedaba olvidada. Ambos eran portadores de sendos bastones de cerezos, y al trasponer el umbral de una casa, y después del saludo cristiano, recitaban a viva voz la invitación. Y ya sentados, el padre de familia sacaba una botella de buen licor mientras la madre buscaba en el fondo de su artístico arcón, dos hermosas cintas de seda de colores distintos y las ataba al cabezal de los bastones.

Entonces se repetía de casa en casa y muy pronto los bastones se convertían en un verdadero arco iris de colores, y al final los “invitantes” terminaban por renunciar a su misión por incapacidad física debido a los numerosos brindis.

Las parejas se formaban por inclinación natural en la mayoría de los casos, pero también habían matrimonios concertados entre padres, costumbre que hace mucho tiempo se dejó de usar, salvo excepciones como en las casas reales.

Cuando ya existía un entendimiento sentimental entre los dos jóvenes desde la escuela, en reuniones de la iglesia, el padre del novio encargaba al “gestor matrimonial” interceder ante la otra familia para obtener la “mano” de su hija. El gestor visitaba la casa de la novia y en nombre del muchacho y de los padres solicitaba la mano. Una vez aceptada la solicitud, los padres y el novio visitaban la casa y concertaban la fecha del casamiento.

El sistema patriarcal imperante entre los alemanes del Volga, hacía que los recién casados se incorporaran al clan familiar del esposo.

El día antes de la boda pasaba por las casas un carro cargando sillas, bancos, y otros objetos en préstamo para la fiesta de casamiento. Esa noche, previa a la ceremonia, se celebraba la Polterabend (noche ruidosa), en que se hacía gala de todo el bullicio posible, y que equivaldría a la despedida de soltero de hoy.

. Llegada la hora de la ceremonia religiosa, se ponían en marcha dos cortejos muy numerosos: uno venía de la casa de la novia y otro de la casa del novio para encontrarse en el templo para celebrar la misa de esponsales.

La fiesta de bodas solían durar hasta ocho días, según las posibilidades económicas de los contrayentes. Los bailes con la novia se compraban y era una especie de regalo, ya que los regalos del tipo moderno no se usaban. La última noche se celebraba la fiesta del zapato, que era para la juventud. Se le quitaba el zapato a la novia y luego se procedía a “rematarlo”.

Las prácticas religiosas en las colonias se cumplían íntegra y estrictamente.

El concepto aldea era para los alemanes un pueblo, casi una ciudad . En la colonización del Volga, su importancia revestía un carácter aún mayor. Era común encontrar aldeas de diez mil habitantes. Cada una tenía su vida propia, se autoabastecía. Tenían un modo tradicional de vida e incluso su acento idiomático característico. Eran en realidad comunidades cerradas, que semejaban verdaderas fortalezas.

Allí los niños crecían al cuidadado de la madre. Desde sus primeros años debían realizar pequeños menesteres en el hogar y al llegar a los diez años los varones comenzaban a ayudar en el cultivo del campo, cuidado de los animales.

El patriarcado que cultivaban estaba cimentado en una profunda moral y gran respeto. Siempre la persona de más edad tenía derecho sobre las menores. La experiencia de la vida y los conocimientos adquiridos por el estudio eran siempre admirados y respetados.

Siempre se utilizaba el “usted” en el tratamiento, aún con los padres. El tú y vos era para con los hermanos, primos y personal de servicio, siempre que fuesen de menor edad.

Las inmoralidades, las separaciones conyugales, el adulterio y otros vicios mayores no eran admitidos, hasta tal punto, que el aldeano que incurría en semejantes deslices en lo moral, era rechazado por todos y debía alejarse de la colonia.

El curanderismo estaba bastante difundido por falta de médicos. En todas las aldeas existía alguien a quien se le atribuían poderes especiales para curar enfermedades y dolencias.

Tanto en los evangélicos como en los católicos, en los domingos y festividades de sus iglesias, toda la comunidad acudía al templo para participar de sus respectivos cultos. No sólo se cumplían las prescripciones religiosas en esos días, sino en la vida cotidiana, la invocación a Dios se repetía con frecuencia.

Finalmente nos queda el aspecto festivo. Hasta no hace muchos años no celebraban sus cumpleaños, ni tampoco el día de la madre ni del padre. Pero “tiran la casa por la ventana” en bodas matrimoniales de algún miembro de la familia, teniendo el casamiento el máximo rango de manifestaciones de alegría y abundancia en comidas, bebidas, música y baile (especialmente los evangélicos). En las aldeas católicas tiene gran significación las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes. También tenía gran significación las celebraciones de las Fiestas Patronales.

Si bien nuestro pueblo hasta mediados de 1950 fue cerrado y exclusivista en sus celebraciones y costumbres, hoy ya abrió sus puertas a todas las razas, pero siempre con la precaución necesaria.(Popp y Dening).

Rolando Serafín Hess. Balcarce 2677-Olavarría. Tel 426015

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Mayo 2006


 
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